Fernando Incháustegui
En un
ecosistema mediático hiperconectado, especialistas destacan la importancia de
fortalecer las defensorías para asegurar un periodismo ético, plural e
incluyente.
Especialistas en legislación de medios e integrantes de diversas
defensorías coinciden en que la ciudadanía debe conocer y hacer valer las
garantías mínimas que protegen su derecho a la información a través de la
radio, la televisión y las plataformas digitales de comunicación pública.
¿Cuáles son los derechos fundamentales de las
audiencias?
De acuerdo con los marcos normativos vigentes y los
códigos de ética de los medios masivos, los derechos clave que amparan a la
ciudadanía abarcan cuatro ejes centrales:
- Información
veraz y oportuna: El derecho a recibir noticias fundamentadas, verificadas y
diferenciadas claramente de la opinión o la propaganda comercial.
- Respeto
a la diversidad y pluralidad: La garantía de que los contenidos
transmitidos reflejen la diversidad social, cultural, lingüística y de
género, evitando discursos de odio o estereotipos discriminatorios.
- Separación
entre publicidad e información: La exigencia de que los programadores y
concesionarios identifiquen de forma explícita cuándo un contenido es
patrocinado o responde a un convenio comercial.
- Protección
a la niñez y sectores vulnerables: El establecimiento de horarios y
clasificaciones adecuadas que resguarden el desarrollo integral de niñas,
niños y adolescentes.
La figura clave: El Defensor de la Audiencia
Uno de los pilares para el cumplimiento efectivo de estas garantías es
la figura del Defensor de la Audiencia, un mediador imparcial encargado
de recibir, tramitar y dar seguimiento a las quejas, sugerencias o
reclamaciones de los usuarios frente a contenidos que vulneren sus derechos o
incumplan los códigos de ética.
"La audiencia no es un sujeto pasivo ni un número de índice de
audiencia; es una comunidad crítica con derecho a exigir rigor periodístico y
responsabilidad social. Fortalecer las defensorías es indispensable para
construir un entorno de comunicación transparente", señalan analistas
del sector.
Retos en la era digital
El verdadero desafío actual radica en la transposición de estos derechos
al entorno digital. Con el desplazamiento del consumo mediático hacia redes
sociales y portales web independientes, los vacíos regulatorios y la falta de
mecanismos claros de reclamo frente a noticias falsas (fake news)
representan una asignatura pendiente.
Garantizar la alfabetización mediática e incentivar la adopción
voluntaria de códigos de autorregulación ética en medios digitales se perfilan
como los pasos necesarios para que el derecho a estar bien informado siga
siendo una realidad para toda la población.
