Canícula y sus efectos en el campo poblano

Fernando Incháustegui 

La disminución de precipitaciones unida a temperaturas extremas amenaza la producción de maíz, frijol y hortalizas, mientras productores buscan mitigar las pérdidas en plena temporada agrícola.


El periodo estival más severo del año, conocido como la canícula, ha comenzado a mostrar su cara más crítica en las regiones agrícolas del estado de Puebla. Caracterizado por una marcada reducción en las lluvias y un repunte en los termómetros, este fenómeno meteorológico pone en grave riesgo miles de hectáreas de cultivos de temporal, impactando de manera directa a los pequeños y medianos productores del territorio poblano.

Durante estas semanas, los valles altos y las zonas áridas de la entidad registran contrastes térmicos pronunciados y jornadas donde la evaporación del suelo supera por mucho el nivel de humedad disponible, secando las siembras efectuadas a principios del ciclo primavera-verano.

Impacto en la Mixteca y Valles Centrales

Las regiones más vulnerables ante el embate de la canícula son la Mixteca Poblana, el Valle de Tehuacán y la cuenca de Libres-Oriental, zonas donde la agricultura depende en gran medida del régimen de lluvias de temporada.

Entre los principales estragos reportados por agrupaciones campesinas destacan:

·         Pérdida en siembras de maíz y frijol: Las plantas en fase de desarrollo o floración sufren estrés hídrico agudo, lo que frena su crecimiento y reduce drásticamente el rendimiento por hectárea.

·         Afectación a hortalizas y frutales: El calor sofocante acelera la deshidratación en cultivos de hortalizas en los Valles Centrales y propicia la caída prematura de flor en árboles frutales.

·         Proliferación de plagas: El clima seco y cálido crea las condiciones idóneas para la propagación de plagas agrícolas como el gusano cogollero y la araña roja, obligando a los productores a incrementar sus costos en insumos de protección.

Mitigación y llamados del sector

Ante la irregularidad de los ciclos de lluvia acentuada por el cambio climático, líderes agrarios e investigadores han reiterado la urgencia de transitar hacia esquemas de producción más resilientes. Entre las medidas propuestas se encuentran la implementación de sistemas de riego por goteo, la reconversión hacia semillas con mayor resistencia a la sequía y la adopción de técnicas de conservación de humedad en el suelo.

Por su parte, dependencias estatales y corporaciones de Protección Civil mantienen el monitoreo en los municipios rurales, recomendando a los trabajadores del campo ajustar sus jornadas laborales a primeras horas de la mañana o al atardecer para evitar golpes de calor y casos de deshidratación severa.

 

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