Kant y su legislación de vida

Salió del carro de lujo.

Alto, gallardo, joven, Don Alfredo lo impulsó.

El discurso era sobre el privilegio de apoyar a la sociedad.

Y fue concejal, diputado, senador, líder de su partido.

Constructoras, bares, restaurantes, venta de votos, le generó su fortuna.

Dicen que sometió a un concejal a golpes en su oficina, todo lo podía, era el consentido del primer ministro, hasta que se enteró que había comprometido un padrinazgo a varios políticos… un día volvió a ser ministro nacional y sintió el frio de su calor.

Viejo, desválido y con el poder en contra, hoy es su historia.

Meditaciones, reflexiones y expiaciones del conocimiento

De las realidades, de los gobernadores pasados, del cómo toman a un joven en la figura de su mentor lo van moldeado, con las aspiraciones y anhelos, y lo van presentando como su proyecto a sucederlos, el que cuidará al clan, por lo cual debe ser reconocido, aceptado, y temido, jamás amado.

Algunos, toman a sus hijos, hijas, yernos, nueras, sobrinos y hasta hermanos porque de la dimisión de su desconfianza esta el tamaño de sus traiciones, algunos otros mas conservadores sacan a sus parientes lo mas posible del tema político, saben sus pecados.

Las noches de reuniones de amistades fingidas, sólo de intereses, porque eso debe entender el político, que en realidad no lo miran a él sino al cargo, una vez pasado el tiempo y dejado ese puesto, al actor se le olvida, se le desecha, pero la gente sigue reuniéndose con el nuevo encargado, al cual igual que antes le rinden pleitesía y entregan una lealtad que vive en su voz, en su boca pero no en sus convicciones, porque así se les fue enseñado.

Los políticos que todo saben y en todo puesto pueden,desde legislar en todas las materias, así como dar discursos de todos los temas, eso que en los años 70 eran los jóvenes de la revolución, los cachorros de la nueva etapa, de la renovación moral, y a los preparados en los terrenos cercanos de la religión, son similares.

Jóvenes que no vivieron mas que crisis, y repartición de la pobreza, entre ahijados de expresidentes, de exgobernadores, se integraban en grupos regionales.

Al final de sus periodos, los gobernadores y presidentes, en sus discursos pidieron perdón a los pobres, la deuda estaba saldada, a pesar que sus familiares vivieron, por herencia, con oficinas otorgantes de fe pública, notarias y corredurías.

El tiempo pasó, sólo quedaron los ecos de lo que no fue, y al final llega el tiempo de dar cuentas y varios invocan risas y fortunas desde las casas viejas sin mantenimiento en donde los hijos los dejaron, ellos mismos dejaron clavados esos valores en sus hijos, el abandono, como reproducción social.

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