Fernando Incháustegui
La propuesta de Gianni Infantino para crear una filial de 20 mil millones de dólares provoca la amenaza de boicot de la UEFA y el rechazo unánime de la CONCACAF y la Confederación Asiática.
El fútbol internacional enfrenta una de las crisis gubernamentales y comerciales más severas de su historia reciente. Un ambicioso y polémico proyecto impulsado por la FIFA para vender una participación minoritaria de sus derechos comerciales y de operación a fondos de inversión privada ha desencadenado una rebelión abierta encabezada por las principales confederaciones del planeta.
El plan, promovido por el presidente del organismo, Gianni
Infantino, contempla la creación de una nueva filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE),
valorada en unos 20,000 millones
de dólares. Mediante la venta de hasta un 20% de las acciones no de control
a inversionistas privados —con lo que se pretende recaudar cerca de 4,200 millones de dólares—, la
entidad pasaría a gestionar los derechos de transmisión, patrocinio, boletaje y
licencias de la Copa del Mundo, el Mundial de Clubes y torneos juveniles.
La rebelión continental: Del boicot europeo a las protestas de
CONCACAF y Asia
La respuesta de las confederaciones regionales no se ha hecho
esperar, derivando en una postura de rechazo histórico:
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UEFA alinea un boicot total: En una
postura inédita, la UEFA y sus 55 asociaciones miembro rechazaron por
unanimidad el proyecto y advirtieron que sus selecciones no participarán en la Copa
del Mundo ni en ningún torneo organizado por la FIFA si el plan de
privatización sigue en pie. "El Mundial pertenece al fútbol; jamás estará a la
venta", sentenció el organismo europeo.
·
CONCACAF cuestiona el proceso: La
Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe expresó su profunda
preocupación por la falta de transparencia, la ausencia de un análisis previo
por parte de los órganos de gobierno de la FIFA y el apresurado plazo de
aprobación (fijado originalmente para el 19 de septiembre).
·
La Confederación Asiática (AFC) se suma al frente:
La AFC mostró su "decepción y alarma", advirtiendo que la toma de
decisiones unilaterales socava la solidaridad del fútbol global y solicitó una
revisión urgente de la gobernanza interna de la FIFA.
Incentivos millonarios contra el temor a perder el control
Como parte del proyecto, la FIFA ofreció repartir 20 millones de dólares adicionales
a cada una de sus 211 federaciones miembro entre 2027 y 2030 para el desarrollo
de infraestructura. Sin embargo, las confederaciones opositoras acusan que esta
oferta busca seducir a las asociaciones pequeñas para aprobar de forma
apresurada un cambio estructural sin el debido debate.
El mayor temor de los detractores radica en que la entrada de
capital privado altere las prioridades del deporte, subordinando los
calendarios internacionales, los formatos de competencia y el bienestar de los
futbolistas a las exigencias de rendimiento económico de los accionistas.
La postura de la FIFA: "Nadie está vendiendo el fútbol"
Ante el crecimiento de la ola de críticas, la FIFA emitió un
comunicado oficial este viernes intentando calmar las tensiones. El máximo
organismo rector negó tajantemente estar "privatizando" el fútbol y
aseguró que mantendrá de forma permanente la propiedad y el control de la nueva
filial.
"Nadie
está vendiendo el fútbol. FFE se diseñó únicamente para asegurar que todas las
federaciones miembro participen de las oportunidades comerciales sin poner en
riesgo el espíritu ni la gobernanza del deporte",
sostuvo la FIFA, prometiendo continuar con un periodo de consultas antes de
someter cualquier propuesta a votación.
Con posturas drásticamente opuestas y la amenaza real de una
fractura en las competencias internacionales, el futuro comercial e
institucional del balompié global entra en una fase de incertidumbre sin
precedentes.
