Mientras el mundo no quitaba la mirada
de la chimenea instalada sobre el techo de la Capilla Sixtina, en su interior
los cardenales imprimían un cambio radical en la vida de Robert Prevost, quien
dejaba de ser quien era para convertirse en el Papa León XIV.
Los
pormenores inéditos del cónclave, las anécdotas vividas entre los muros
vaticanos y la confirmación de que el Cardenal americano y peruano de corazón
nunca tuvo verdaderos contendientes, están condensados en el libro El Último
Cónclave, de Editorial Arpa, de los reporteros vaticanistas Elisabetta Piqué y
Gerard O’Connell.
El
libro reconstruye los días frenéticos que se iniciaron el 21 de abril con la
muerte del Papa Francisco y culminaron con la rápida elección del
estadounidense Robert Prevost el 8 de mayo, desmontando así el relato dominante
en gran parte de la prensa italiana, que presentaba al Cardenal italiano Pietro
Parolin como el único candidato con opciones reales.
A
continuación, los detalles inéditos del Cónclave:
-El
prolongado retraso de la fumata negra en la primera jornada fue porque los
responsables de seguridad detectaron la presencia de una señal telefónica
activa dentro de la Capilla Sixtina, a pesar de que el aislamiento debía ser
absoluto.
-Tras
las comprobaciones correspondientes, se descubrió que uno de los Cardenales, de
los más ancianos, llevaba un teléfono móvil en el bolsillo sin haberse
percatado de ello.
-Una
votación tuvo que repetirse después de que el Cardenal español Carlos Osoro
Sierra introdujera accidentalmente dos papeletas en la urna que se habían
quedado pegadas y en el recuento final salieron 134 votos en vez de los 133 que
tenían que haber sido según el número de cardenales.
-Algunos
purpurados tuvieron que ser despertados en la Casa Santa Marta para acudir a la
Sixtina, tras haberse quedado dormidos al no disponer de la alarma de sus
teléfonos móviles, prohibidos por la estricta incomunicación impuesta durante
el proceso. Ante esta situación, el Vaticano decidió regalar despertadores a todos
los cardenales electores.
-Hubo
una dinámica muy parecida a la de 2013, en la cual también estaba esta
narrativa u operación mediática que decía que el Cardenal que iba a salir era
de nuevo un italiano. Por un lado, estaba Parolin y por otro, Angelo Scola. Y
pasó lo mismo: entraron como Papa y salieron como Cardenales al ser electo
inesperadamente Jorge Mario Bergoglio.
-En
la primera votación más de 30 nombres obtuvieron sufragios, aunque solo 3
lograron entre 20 y 30 votos. El primero fue el húngaro Péter Erdö, seguido de
Prevost; después Parolin y el francés Jean-Marc Noël Aveline, con entre 10 y 20
votos.
-Durante
el recuento, el Cardenal Erdö dio la impresión de no encontrarse en plena
forma, algo que pudo influir en el desplazamiento de apoyos. La segunda
votación supuso un giro notable respecto a la noche anterior.
-El
Cardenal Prevost fue el principal beneficiado, esta vez está en la cima tras
ganar muchos votos. Y el Cardenal Parolin pasa de la tercera a la segunda
posición, aunque sus votos no han cambiado sustancialmente.
-De
este modo, Prevost fue consolidando consensos frente a Parolin y Aveline hasta
la cuarta votación, cuando el cardenal nacido en Chicago pero que vivió en
distintos periodos 20 años en Perú, alcanzó los 108 votos, desatando los
aplausos en la Capilla Sixtina.
-Las
reuniones previas al cónclave elaboraron una especie de perfil de identidad del
tipo de Papa que querían y quedó muy claro que querían, en primer lugar, a un
pastor. En segundo lugar, los cardenales buscaban un Papa que continuara la
principal línea de acción de Francisco y los procesos que había iniciado. En
tercer lugar, alguien que supiera escuchar.
-Quien
mejor encajaba en ese perfil era Robert Prevost. Era un pastor, misionero
durante 10 años, Obispo durante 8 años, Vicepresidente de la Conferencia
Episcopal Peruana, tenía experiencia de gobernar una Diócesis y como
administrador en otra con grandes problemas.
-Además,
hablaba muchos idiomas. Otro elemento decisivo fue su labor como Prefecto del
Dicasterio para los Obispos, en cuyas reuniones participaban directamente 23
electores que vieron cómo gestionaba las reuniones, cómo conducía los debates y
cómo sacaba conclusiones. Constataron que tenía la capacidad de gobierno
necesaria para ser Papa.
-También
influyó su firme compromiso con la Sinodalidad porque participó en los dos
Sínodos y más de 60 de los electores estuvieron presentes en ellos.
-Hubo
gestos de humanidad, como el momento en que, durante la lectura de los votos en
la Capilla Sixtina, el Cardenal filipino Luis Antonio Tagle ofreció un caramelo
a Prevost para evitar que se le secara la garganta. También, la serenidad que
reflejaba el rostro del nuevo Papa en el instante de su elección.
-Francisco
directamente no le dijo a nadie que Prevost era su candidato, pero con diversos
gestos es claro que, tácitamente lo fue señalando. Le “echó el ojo” a ese joven
agustino cuando no era Papa, siendo Arzobispo de Buenos Aires. Lo envió a Perú,
lo hizo Obispo, luego lo llamó a Roma, lo hizo Cardenal y antes de ser ingresado
al hospital por última vez, en febrero, Cardenal Obispo, lo máximo dentro del
colegio cardenalicio.
-La
campaña mediática de Parolin fue italiana que quería que el Papado volviera a
ser italiano después de 47 años, que comenzó incluso años antes de la muerte de
Francisco. Pero resultó un bumerang, como la que hubo en 2013 en favor del
cardenal Scola, que “entró al cónclave Papa y salió Cardenal”, como dice el
dicho romano, porque no tenía el perfil de pastor, toda su vida fue ser
diplomático.
-Como
sucedió en los cónclaves de 2005 y 2013, hubo un grupo de cardenales que antes
de entrar a la Capilla Sixtina lo había identificado como el candidato
justo.
-La
primera votación muy dispersa, pero según su reconstrucción, el Cardenal Péter
Erdö, candidato de los conservadores, habría quedado en primer lugar, seguido
por Robert Prevost y después por Pietro Parolin, Secretario de Estado.
-El
Cardenal Jean-Marc Aveline habría quedado en cuarta posición, seguido de los
cardenales Tagle, Farrell, Turkson, Zuppi y Grech. El Patriarca Latino de
Jerusalén, el Cardenal Pizzaballa, solo habría obtenido uno o dos votos. Una
treintena de cardenales, de los 133 votantes, solo recibieron uno o dos votos.
-El
primer puesto del Cardenal Erdö indicaría que los conservadores estaban mejor
preparados que en el Cónclave anterior. El segundo puesto del Cardenal Prevost
fue una sorpresa que los pronósticos no preveían. Por último, el tercer lugar
del Cardenal Parolin, uno de los papables más destacados, constituye una tercera
sorpresa.
-La
primera votación de la segunda ronda colocó al Cardenal Prevost en cabeza,
seguido de Parolin, luego Erdö y finalmente Aveline. El futuro Papa habría
obtenido un número considerable de votos, mientras Parolin se estancaba y Erdö
retrocedía.
-La
segunda votación de la segunda ronda marcó un avance decisivo para el Cardenal
Prevost. Parolin seguía en segundo lugar, pero Aveline, impulsado por los
partidarios del pontífice fallecido que se oponían a Parolin, superó entonces
al cardenal Erdö.
-La
primera votación de la tercera ronda terminó inicialmente anulada. Un Cardenal
anciano introdujo por error dos papeletas en la urna, pegadas entre sí. En el
recuento, el número de papeletas no coincidía, lo que anuló automáticamente la
votación. Fue necesaria, por tanto, una quinta votación para elegir a Prevost
con 108 votos de 133. Parolin quedó segundo en esa votación y Aveline en
tercero.
El
libro, pues lo sucedido en el Cónclave no puede revelarse, es una gran
recopilación de todas las declaraciones públicas de los cardenales. La
revelación, altamente probable, de la llegada en tercera posición del cardenal
francés Aveline, no tiene precedentes desde hace siglos para un prelado
francés. De hecho, hay que remontarse a Gregorio XI, en 1370, para la elección
de un Papa francés.
En
fin, como le cantó la española Nina Pastori al Papa León XIV en Barcelona,
España, la canción Incomparable:
Agua
donde yo puedo beber
eres
una fuente inagotable.
Tú
que diste vida a mi ser
gracias
por ser incomparable.
En
cada sueño te busqué
y
ninguno fue en balde.
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