Por Fernando Incháustegui
El Consejo Coordinador
Empresarial de Puebla expresa su preocupación ante las señales de deterioro
estructural observadas en las finanzas públicas y en el crecimiento económico
de México, recientemente señaladas por organismos financieros y calificadoras
internacionales.
México mantiene fortalezas fundamentales: una economía abierta y diversificada, liderazgo manufacturero, integración estratégica con Norteamérica, un sistema financiero sólido y una oportunidad histórica derivada del nearshoring. Sin embargo, dichas ventajas requieren estabilidad macroeconómica, certidumbre jurídica y condiciones adecuadas para traducirse en inversión y crecimiento sostenido.
Hoy enfrentamos desafíos que deben atenderse con visión de
Estado. El déficit fiscal federal alcanzó niveles cercanos al 5.7% del PIB en
2024, mientras que la deuda pública se aproxima al umbral del 60% del PIB y
podría rebasarlo en 2026.
Al mismo tiempo, el gasto corriente ha crecido de manera
significativa. Los apoyos fiscales a PEMEX superan los 500 mil millones de
pesos anuales, sin reflejarse en mayores niveles de producción o eficiencia
energética. Como consecuencia, la inversión física federal cayó cerca de 28%
entre 2024 y 2025 y hoy representa apenas alrededor del 2% del PIB, muy por
debajo de economías comparables de la OCDE.
Asimismo, preocupa la desaceleración de la inversión pública
y privada en México, derivada de la incertidumbre regulatoria y económica. Sin
inversión productiva no puede existir crecimiento sostenido, aumento de
productividad ni generación de empleos formales.
La economía mexicana enfrenta un preocupante estancamiento
estructural. El PIB per cápita permanece por debajo de los niveles de 2018
después de siete años, mientras el crecimiento promedio posterior a 2019 se ha
reducido a aproximadamente 0.9%, frente al 2.6% observado previamente. La
informalidad laboral alcanza el 55% de la población ocupada, debilitando la
productividad, la recaudación y el acceso de millones de personas a seguridad social
y oportunidades de desarrollo.
Frente a este contexto, el sector empresarial considera
indispensable impulsar una agenda nacional orientada a recuperar la confianza,
fortalecer el Estado de derecho, garantizar certidumbre jurídica, combatir la
informalidad y acelerar inversión estratégica en infraestructura, energía,
innovación y formación de talento.
Puebla cuenta con capacidades industriales, académicas y
empresariales para convertirse en uno de los principales polos de desarrollo
manufacturero y tecnológico de Norteamérica. La oportunidad del nearshoring
requiere coordinación entre gobierno, sector productivo y sociedad, y una
visión clara de competitividad nacional. México requiere estabilidad
macroeconómica, instituciones sólidas, reglas claras y condiciones que permitan
recuperar la inversión, elevar la productividad y generar crecimiento
sostenible e incluyente de largo plazo.
