Radamés Céspedes (q.e.p.d.) y Lydia J. Valencia fueron mis
mejores patrones en una agencia informativa en Lakewood, New Jersey.
Grandes amigos míos y de mis novias de aquella época.
Lydia, con una sabiduría siempre practicada, y grandiosa
mujer.
Radamés, cuyo talento musical, que compartí junto a una
chimenea y una parrilla, donde los ciervos le robaban la comida.
Una pareja que disfrutó de su hogar a la orilla de un gran
lago, y en Jersey City, y en el sur de Manhattan, donde degustamos de asados,
cercanos a donde donde estudió Lydia.
Los amo a ambos.
Y de nuestras anécdotas en Puebla, hay mucho que hablar y
escuchar. También.
