Llega la vida, el
temor, el miedo, es tiempo de buscar y aprovechar cada segundo
Sólo quedan cincuenta
minutos, su vida terminará,
llegarán, le verán; de tajo concluye con la espera, cuando esos minutos se
agoten llegarán, dirán si terminó de comer, si rezó lo necesario, si habló lo
suficiente, que lo sienten pero que es
parte del trabajo, algunos dirán que fue buen amigo, otros le dirán hasta hermano, el siguiente que este en
este sitio verá las rayas que se hicieron en la pared, representando horas,
luego días, luego semanas, meses y luego años.
El crimen que no se
cometió, el abogado que pedía una fortuna para liberarlo y los policías que actuaban a su lado para
desaparecer unas pruebas junto con el ministro
de justicia, el dinero se dio, vendió las tierras que le tocaban por una
herencia y no fue mucho, pero si lo suficiente para poder salir libre, pero al
final no se pudo porque el policía
recibió el dinero y se fue.
Al final entre asesinato,
sedición, crimen organizado, y
muchos otros delitos su caso se volvió
un proceso que a nadie llamo la atención, ningún amigo lo fue a ver, ni
pariente y poco a poco todo se recrudeció y al final hasta de caníbal lo culparon, parte de un grupo
secreto de personas que él no conocía, pero que había textos en su celular
entre códigos que hablaba de ir al mismo lugar de siempre a comer amigos; en en
léxico común hablar de carne de perro,
de comer carne asada con cerveza; hablar de cortes especiales se
interpretó por conveniencia de grupos de poder que este condenado era miembro
de sociedades secretas.
¿Por qué buscaba la
muerte? ¿Por qué busco estar en el olvido? En realidad, ya no le gustaba,
pensó cada minuto, eran una oportunidad,
sin estar soñando o pensar en posibilidades inexistentes.
Morir, para siempre.
