México arrastra profundas desigualdades regionales en el suministro diario de agua potable

Fernando Incháustegui

Un estudio revela una marcada paradoja: los estados del norte, que enfrentan mayor sequía física, tienen redes de distribución más continuas, mientras que el sur, rico en recursos hídricos, padece la peor intermitencia del servicio.


En México, abrir la llave y recibir agua limpia todos los días no es una realidad compartida, sino un privilegio geográfico y socioeconómico. A pesar de que el acceso al agua es un derecho constitucional, el país enfrenta una severa brecha de desigualdad regional en el suministro diario de agua potable, donde la infraestructura y la gestión institucional pesan más que la propia disponibilidad de la naturaleza.

Estudios recientes, basados en cruces de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) y los monitores de sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), ponen al descubierto una realidad contradictoria: las regiones con mayor escasez física de agua y sequías más severas son las que reportan una mayor continuidad en el servicio doméstico.

La paradoja del Norte y el Sur

De acuerdo con las investigaciones de salud pública y desarrollo regional, solo el 36.5% de los hogares mexicanos cuenta con un suministro de agua verdaderamente continuo. El resto de la población experimenta dinámicas de intermitencia que van desde el tandeo programado hasta recibir el recurso apenas unas cuantas veces al mes.

Las diferencias interregionales son contundentes:

  • La región Frontera Norte (estados como Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas), a pesar de ser una zona predominantemente seca, lidera los índices de conectividad continua, donde más del 52% de los hogares reporta suministro diario.
  • En contraste, la región Pacífico-Sur (que engloba a Guerrero, Oaxaca, Morelos y Puebla), apenas alcanza un 18.1% de continuidad en sus hogares.
  • El caso extremo se vive en entidades como Baja California Sur, donde la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI revela que apenas el 20.9% de las viviendas disponen de suministro diario, obligando a 4 de cada 5 familias a depender de un almacenamiento crítico o del servicio de pipas.

Esta distribución resulta paradójica si se toma en cuenta que más de dos terceras partes del agua dulce renovable del país se concentran en los estados del sur y sureste.

El factor infraestructura: La "doble carga" de la pobreza

Los especialistas apuntan a que el desabasto diario en México no responde necesariamente a un problema de sequía ambiental, sino a deficiencias estructurales en la inversión pública, la gobernanza de los organismos operadores locales y el mantenimiento de las tuberías. En el centro y sur de la república mexicana, las pérdidas de agua por fugas en las redes de distribución pueden alcanzar hasta el 40% o 50% del volumen total.

"La intermitencia en México responde más a desigualdades en infraestructura y factores socioeconómicos que a condiciones ambientales de escasez hídrica", destaca el análisis de Ensanut.

Esta situación genera una "doble carga" para los sectores más vulnerables. Las familias de menores ingresos en el sur no solo habitan en regiones con menor infraestructura urbana formal, sino que además carecen de los recursos económicos para mitigar las fallas del servicio. Comprar cisternas, instalar tinacos de gran capacidad o adquirir garrafones y pipas de agua representa un impacto financiero desproporcionado para los hogares de menores ingresos en comparación con los deciles más altos de la población.

Hacia una justicia hídrica

El panorama actual obliga a las autoridades federales y estatales a repensar el modelo de gestión hidráulica rumbo al cierre de la década. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de organizaciones civiles coinciden en que el enfoque debe transitar de la simple explotación de mantos acuíferos hacia la eficiencia de las redes urbanas, el tratamiento masivo de aguas residuales y la captación pluvial.

Mientras la inversión continúe estancada y centralizada, el suministro diario de agua en México seguirá siendo el reflejo de una geografía fragmentada, donde la riqueza natural del entorno no garantiza, bajo ninguna circunstancia, el bienestar dentro del hogar.

INDICADORES CRÍTICOS

  • Continuidad nacional: Únicamente el 36.5% de las familias en México gozan de agua corriente las 24 horas.
  • Estados con menor suministro diario: Baja California Sur (20.9%), Guerrero (26.0%) y Puebla (26.9%) figuran entre los niveles más bajos de regularidad.
  • Pérdida en la red: Cerca del 40% del agua potable se desperdicia en fugas antes de llegar a los grifos debido a la antigüedad de las tuberías.

 

 

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