El edificio del color del partido político que gobierna es desperdicio, en discurso, en tiempo, distraer el ejercicio de gobierno, es moralmente decepcionante, manipulador y sin iniciativa de innovación de gobierno.
La constante nacional, estatal y municipal se observa una identidad errónea del partido postulante, lo importante es el interés electoral, no del estado, no del gobierno, el interés de grupo es lo fundamental, el estatuto, es letra que no leen.
Un edificio de color x, quizá no sea importante, pero es lacerante cuando es recaudatorio como el pago de nuevos productos, con el color del partido político que gobierna.
Meditaciones, reflexiones y expiaciones del conocimiento
La cultura política, tiene una serie de antecedentes desde la forma del cómo fueron formados académicamente los actores que encabezan los gobiernos, así como los agentes de interés de una sociedad.
Estos van a tratar de influir más allá de sus periodos, y se ha visto como la cultura política del mexicano tiende a desear vivir en el espacio de excepción, más allá de la ley, porque ellos la ejercen en ese momento.
La figura de autoridad de la ley, evoca entonces siempre a la máxima a los amigos ley y gracia y a los enemigos, la ley a secas, se decía en tiempos del juarismo y siempre ha sido una constante, tomado de Santo Tomas, en su Tratado de justicia (2016).
Ellos dentro de sus estrategias electorales buscan enlazar el color de su partido a las acciones que hacen, no con dinero propio sino público, y esto les ayude que la gente mas los identifique, cuando en la mayor parte de las veces mientras mas la gente los identifica, mas los rechaza.
En toda su imagen institucional y personal estos colores con los que dominan, las frases que buscan sean la llave para poder ascender o por lo menos repetir en el cargo.
Si se revisa, un puente, se observa el técnico responsable, sus estudios, su experiencia, su escuela, en donde intervino, cosa similar sucede cuando se van a realizar una operación de pulmón o de corazón abierto, pero para los políticos que ejercen el poder, muchas veces están limitados a una lectura básica y a un sentido lógico de su retórica, esa es la clase política que domina en gran parte del mundo, esto ser ha visto en funcionarios que de un momento a otro aparecen cédulas profesionales apócrifas o falsas, cosa normal, sus discursos salieron de la falsedad y solo por complacer al que escucha.
