El Plan de reforestación forestal masiva contempla plantar 177,950 árboles en 14
municipios de alta montaña.
Las acciones iniciaron formalmente en la comunidad de Santiago
Xalitzintla, San Nicolás de los Ranchos, zona clave decretada por la federación
para recargar mantos acuíferos y sanear los afluentes que conectan con el río
Atoyac.
La estrategia busca restaurar zonas prioritarias en las faldas de los
volcanes y cuencas hidrográficas clave, promoviendo la recarga de mantos
acuíferos y la protección de la biodiversidad local.
Ejes clave de la estrategia ambiental
El programa trasciende la siembra tradicional de árboles e integra una
visión técnica de conservación a largo plazo:
- Especies
Nativas y Resilientes: Se prioriza el uso de variedades locales
(como pinos, encinos y mezquites) adaptadas al tipo de suelo y clima,
garantizando una tasa de supervivencia superior al 80%.
- Participación
Ciudadana y Comunitaria: Comisariados ejidales, colectivos ambientales
y brigadas voluntarias lideran las jornadas de plantación, fortaleciendo
la gobernanza ambiental comunitaria.
- Monitoreo
con Tecnología: Implementación de drones y mapeo satelital para dar seguimiento al
crecimiento de las áreas reforestadas y detectar plagas o sequías a
tiempo.
- Mantenimiento
Continuo: Garantía de riegos de auxilio y cercado de protección durante los
primeros tres años de vida de los brotes.
Más allá del impacto ecológico directo, el plan genera empleos
temporales en zonas rurales para el cuidado de los viveros y la preparación del
suelo.
Las jornadas de reforestación continuarán activas durante la actual temporada
de lluvias para aprovechar la humedad natural del suelo y consolidar los nuevos
pulmones verdes de la región.
