Ante el caso Rocha
Moya, Morena tuvo la oportunidad de deslindarse y no lo hizo
Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump en
la cumbre del Grupo del G7 el pasado 17 de junio, celebrada en Evian Francia,
afirmando que “México perdió el control del país, los carteles gobiernan
México, es triste” y donde añadió que si bien la presidenta Claudia Sheinbaum
es una buena persona, es una mujer “muy asustada”.
Sus declaraciones no dejan lugar a dudas de que quien
encabeza los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos por combatir a los
cárteles que siguen operando en México es Donald Trump y no sus asesores o una
“oficina” que está en Brooklyn, Nueva York a quien se le ocurrió lanzar una
acusación en contra de diez políticos mexicanos de Sinaloa, el pasado 29 de
abril, como lo ha afirmado la presidenta Claudia Sheinbaum en sus conferencias
mañaneras, así como en su discurso de celebración del segundo año de haber
ganado la Presidencia de la República en el Monumento a la Revolución, donde
acusó al vecino del norte de buscar tener injerencia en las elecciones de
México de 2027 y posteriormente de 2030 con los grupos de la ultraderecha.
El endurecimiento de la postura de la administración de
Donald Trump en contra de los cárteles y de la falta de cooperación del
gobierno mexicano, se reforzó con las declaraciones de la zar antidrogas de
Estados Unidos Sara Carter que señaló que “Washington va contra narco
funcionarios” aludiendo a la negativa de la Presidenta a proceder a la
detención del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y de otros siete
funcionarios de su gobierno acusados por el Tribunal del Distrito Sur de Nueva
York de asociación delictuosa para la importación de narcóticos, posesión de
ametralladoras y dispositivos destructivos, secuestro con resultado de muerte,
entre otros delitos.
Finalmente la declaración de JD Vance, vicepresidente de los
Estados Unidos, afirmando que su gobierno “se reserva su derecho de tomar
acciones militares en México contra los cárteles, si es necesario para proteger
la vida de los estadounidenses.
Los puntos clave de su declaración de acuerdo con lo
publicado en diversos medios de Estados Unidos y de México consisten en que:
aunque la prioridad es colaborar con las autoridades mexicanas, si un cartel
transporta un cargamento masivo de armas o fentanilo hacia Estados Unidos y la
única forma de detenerlo es intervenir militarmente, el gobierno estadounidense
actuará.
Agregó que los cárteles operan como un cáncer en México y
aseguró que estas organizaciones criminales tienen un fuerte control sobre
diversas regiones del país.
Sobre la posición de la presidenta Claudia Sheinbaum de que
se respete la soberanía de México y su negativa a las intervenciones militares
de un país extranjero, insistió en la necesidad de Washington de reservarse el
derecho de actuar para garantizar la seguridad de su población.
La misma presidenta en su discurso del 31 de mayo, declaró:
“Hoy vienen por unos, mañana vendrán por otros”, en alusión a las solicitudes
de detención del gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y los funcionarios de
su administración, a quienes ha defendido y se ha negado a detener, bajo el
argumento de que no hay pruebas que demuestren su culpabilidad y de que se está
atacando la soberanía de México por las autoridades de Estados Unidos.
A pesar de que el expresidente López Obrador el pasado 3 de
junio dio a conocer una carta sobre la relación México-Estados Unidos y Donald
Trump.
La carta la tituló “Mi apoyo sin condiciones a la presidenta
Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald
Trump”. En el documento acusó que algunos funcionarios de Estados Unidos están
tramando debilitar a Morena y fortalecer la oposición en México.
Señaló además que atribuyó el sorprendente cambio de Trump a
sus falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado
embarcando en viles y siniestras aventuras “incluso lo insta a que: mande al
carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean
paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones polizontes,
tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados.
Cierra la carta con la frase: “Por el bien de todos, que regrese el otro
Trump”.
Con este panorama, para la Presidenta y el movimiento de la
Cuarta Transformación, las cosas se encuentran en un punto crítico y es
inminente que no tiene otra salida, que entregar o hacer que voluntariamente se
entregue el gobernador Rubén Rocha Moya y los siete funcionarios cuya detención
ha sido solicitada por el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, antes de
obligar al comando sur del ejército de Estados Unidos a llevar a cabo una
acción militar para presentarlos ante dicho tribunal, como ocurrió con el
presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
La entrega de Rocha Moya marcaría el principio de las
detenciones de narco funcionarios de la Cuarta Transformación, que aparecen en
una larga lista, y que deberán decidir si voluntariamente se entregan a las
autoridades estadounidenses para volverse testigos protegidos proporcionando
información de interés para los fiscales o si esperan a ser detenidos y
extraditados a suelo norteamericano para enfrentar sus juicios.
Lo previsible, es que cada funcionario de la lista busque la
forma de salir bien librado y de acusar a sus compañeros de partido para tratar
de obtener una pena mínima sin importar sacrificar a quien sea y que todo esto
lleve a la fragmentación de la alianza de Morena, PVEM y PT partidos que,
aunque tuvieron la oportunidad de deslindarse del escándalo y sobrevivir
políticamente, no lo hicieron y seguramente serán arrastrados en esta avalancha
de acusaciones y detenciones por las complicidades que los unieron en los
municipios y estados que gobiernan, donde los cárteles tienen el control de los
gobiernos y territorios.
Antes de que finalice la Copa del Mundo de Futbol 2026
seguramente seremos testigos de entregas voluntarias o detenciones de narco políticos
acusados por Estados Unidos, el balón aún sigue en la cancha de la presidenta
Claudia Sheinbaum, ante la disyuntiva de “cooperas o los detengo y me los
llevo”.
