Nuestro país da evidencias cada semana de esto. Los
estudiosos señalan que el 60 por ciento de los problemas de una empresa, o
cualquier organización, se derivan de una pésima comunicación. Compruébelo en
su entorno. La historia reciente ofrece un muestrario interesante.
Los cambios y fechas de periodos de suspensión de clases o
acortamiento del periodo escolar apuntan directamente a eso. Incomunicación
entre todos los involucrados, la propia Presidenta incluida. Falta de análisis
profundo sobre pros y contras, consultas con sectores que ahí convergen,
evaluación de daños y ventajas. Y finalmente, distancia entre todos: vacío de
comunicación e imposición vertical.
Paradoja: hubo y hay protestas hasta de los presuntamente
beneficiarios de un periodo de holganza dictado desde la cúspide. Muchos daños
no sopesados, incluso desde el flanco económico en planteles, padres,
transporte, graduaciones, contratos, etc.
Si algo requiere trabajo de cabeza es, obvio, la educación.
Se hizo con los pies, órganos no apropiados para el caso. Ahí están los
resultados, un caos y un golpeteo incesante y múltiple contra el gobierno.
Otro caso: la narcolista de Sinaloa. Por muchas razones el
gobernador Rubén Rocha es un personaje indefendible. Meses atrás se vio
vinculado directa y estrechamente con un asesinato y con uno de los
delincuentes más buscados por las policías de Estados Unidos y México, El
Mencho.
Así tal cual, un gobernante fundido con el problema número
uno del país. El narcotráfico, la inseguridad. Un elemento potencialmente
punible y blanco de los incesantes ataques -razonables o no, ciertos o falsos-
del gobierno de Trump. Y en lugar de salidas tajantes, precisas e inmediatas en
conexión directa con la percepción popular, aparece como un héroe de la patria,
víctima de la calumnia.
Y junto a él, el senador Enrique Inzunza Cázarez, de esa
entidad. Un personaje que, si no es, parece un auténtico vicegobernador con
capa de virrey o cacique provinciano, con una cauda de nueve parientes directos
o indirectos incrustados en el círculo de oro del poder judicial en su natal
Sinaloa. Un cañonazo brutal a las banderitas ridículas de Morena contra el
nepotismo (olvidan que el movimiento se demuestra andando…).
Por si faltara, miembro conspicuo de la cúpula de Morena en
el Senado. Y prospecto en ciernes para gobernar el estado que malgobernó Rocha.
La historia, nexos, huellas y pretensiones de estos
destacados miembros de la caterva que reclaman los gringos, era bien conocida
por todos. Pareciera que menos por el gobierno, justamente cuando discute las
reglas del nuevo Tratado y se defiende como gato bocarriba de los zarpazos
trumpianos.
Quitan a un pésimo gobernante pero la estructura que queda
es de su misma hechura, imagen y semejanza. Todo esto, toooooddoooo, comunica.
Le envía a la gente de allá y de todo el país, un horrendo mensaje. Le abre un
gigantesco boquete en imagen al gobierno. Y sin embargo, ahí están….
Esto, entre mil cosas más, explica por qué la Presidenta
tiene una imagen envidiable de aprobación que ronda el 70 por ciento, pero
conserva a pulso un índice altísimo de reprobación a su política de seguridad.
En torno a todo esto que mancha el paisaje social mexicano,
no está de más recordar o remachar algunos de los factores que inciden en la
comunicación:
Se repite que el problema no está en la cantidad sino en la
calidad de la comunicación. No es lo mismo oír que escuchar.
Presencia no es cercanía. Tampoco respuesta. Menos avances.
Escuchar es sólo una parte del proceso. Hay quienes creen
que ahí se agota todo. No, ahí empieza. La otra mitad es tomar como herramienta
de trabajo lo escuchado. Atender y dar respuestas.
Comunicar bien es conocer y prever. La mayor parte de las
veces empiezan la comunicación en la fase final. No, la información previa es
conocer a fondo el diagnostico de un asunto, y anticipar los preventivos.
Y todo esto tiene que ver con la gente. Si la tratan como
menor de edad, ignorante o ajena, equivale a preparar el gatillo y apuntarse a
una pierna. O más arriba.
Las consecuencias de la imprevisión las estamos viendo. Los
remedios y parches a la mexicana.
¿Cierto o no…?
