Te levantas, respiras y piensas si has hecho lo que pensabas
hacer desde niño… ¿Ese era tu plan, era tu meta?
Algo te hace levantar, un dolor en el estómago, para alguien
que se dedica a otra cosa todo el abdomen es el estomago, es algo muy extraño
no se siente como cualquier dolor, es uno especial, vas al médico, ya no es
como antes, unas pastillas e inyecciones y se pasaba el dolor, posteriormente
recomendaban descanso que trabajaba mucho; hoy el tiempo ha pasado la factura,
entre un órgano y otro, pruebas, te das cuenta que hay desvío de columna, y
varias cosas más, que al final te dicen que podrías vivir algo muy digno dos o
tres años, o someterte a un tratamiento que puede tardar algunos años pero
hasta dejar de caminar.
Te sientas, en la soledad de tu espacio favorito y
productivo y piensas por varios minutos que se vuelven horas, despiertas y te
vas a dormir a la cama, no sabes que decisión tomar porque te enseñan a vivir,
pero no a morir.
El dolor que un día fue sorpresa se convierte en compañero
habitual, primero cada semana, luego a diario, de tonos leves y que te hacen
recordar que tu tiempo corre.
¿Cuál era la meta en mi vida, que añoraba?
Cual autómata vas a las fotos para volver a reír y tratar de
reconstruir en la mente todos los momentos, hasta que observas las fotos más
viejas y todo es sonrisa; te observas de niño, luego en la primaria, en la
secundaria y recuerdas que a lo lejos veías a la chica que te gustaba, pero que
después de ese momento jamás volviste a ver, tres años buscando su mirada y un
día solo se fue.
Viajas, ríes; para esto era mi vida.
Libros surgidos de esta columna:
1. Mejores prácticas de transparencia: la ciencia degobierno, transparencia y el desarrollo. 2. Calles obscuras
