Por Fernando Incháustegui
En un esfuerzo sin
precedentes por combatir la acumulación de residuos masivos y avanzar hacia la
sustentabilidad, la Central de Abasto (CEDA) anunció la puesta en marcha de un
programa integral para recolectar y reciclar llantas usadas, transformándolas
en insumos útiles bajo un modelo de economía circular.
El proyecto busca dar una segunda vida a miles de neumáticos que diariamente se desechan o abandonan en las inmediaciones del mercado mayorista más grande del mundo. En lugar de terminar en vertederos o ser incineradas de forma ilegal —lo que genera graves emisiones de toxinas al aire—, estas llantas serán procesadas para reintegrarse a la cadena productiva.
Del desecho a la
infraestructura urbana
El proceso de reciclaje se centrará en la trituración
mecánica de los neumáticos para separar sus tres componentes principales:
caucho, acero y fibra textil. El caucho recuperado se destinará a diversos
proyectos dentro y fuera del complejo de suministro:
Impermeabilizantes
ecológicos: Fabricación de recubrimientos para los techos de las propias
naves comerciales de la CEDA.
Asfalto modificado:
Mezclas de pavimentación con caucho para bacheo y repavimentación de vialidades
internas, lo que aumenta la durabilidad del suelo y reduce el ruido vehicular.
Pistas y áreas
recreativas: Creación de pisos amortiguantes para zonas peatonales o
parques comunitarios aledaños.
Por su parte, el acero extraído se fundirá para la creación
de nuevas piezas metalúrgicas, asegurando que prácticamente el 100% del
neumático sea aprovechado.
Un respiro para el
medio ambiente local
Las autoridades de la Central de Abasto destacaron que este
programa no solo reduce la huella de carbono del complejo, sino que mitiga un
importante problema de salud pública. Las llantas acumuladas a la intemperie
suelen convertirse en el ecosistema ideal para la reproducción de mosquitos
transmisores de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya, además
de representar un altísimo riesgo de incendios difíciles de controlar.
Con esta iniciativa, la CEDA se alinea con las tendencias
globales de economía circular (donde los residuos se convierten en recursos) y
establece un precedente para que otros mercados públicos y centros logísticos
del país adopten esquemas de reciclaje a gran escala.
Se espera que en su primera etapa el programa logre retirar
de circulación miles de neumáticos, involucrando activamente a comerciantes,
transportistas y carretilleros en la cultura del correcto confinamiento de
residuos.
