Por Fernando Incháustegui
El Banco Mundial ha revisado sus proyecciones y ha
recortado la perspectiva de crecimiento para América Latina y el Caribe para el
año 2026.
La región enfrenta un panorama de "estancamiento estructural", con tasas de crecimiento que son insuficientes para reducir la pobreza de manera significativa o impulsar la movilidad social.
Se espera que el PIB de la región crezca apenas un 1.6% en
2026. Esta cifra representa una baja respecto a las estimaciones anteriores,
consolidando una tendencia de bajo crecimiento que ha persistido durante más de
una década.
Este ritmo de crecimiento sigue siendo el más bajo entre
todas las regiones del mundo, quedando por detrás de África Subsahariana, Asia
y Europa del Este.
El informe identifica varios obstáculos internos y externos
que frenan el desempeño de la región:
·
Falta de Inversión y Baja Productividad:
Estos son identificados como los problemas raíz. La inversión pública y privada
es escasa, y la productividad no logra despegar, lo que limita el potencial de
crecimiento a largo plazo.
·
Alta Carga de Deuda: Muchos países de la
región enfrentan altos niveles de deuda pública. Esto restringe la capacidad de
los gobiernos para invertir en infraestructura, educación y salud, ya que gran
parte del presupuesto se destina al pago de intereses.
·
Altas Tasas de Interés: Las políticas
monetarias restrictivas en las economías avanzadas (como EE. UU.) encarecen el
crédito para los países emergentes.
·
Precios de Materias Primas: La moderación
en los precios de los commodities (productos básicos), de los cuales dependen
muchas economías latinoamericanas, reduce los ingresos por exportaciones.
·
Crecimiento Global Lento: El débil
desempeño de socios comerciales clave, como China y Europa, frena la demanda de
productos de la región.
Aunque la tendencia general es de desaceleración, existen
diferencias notables:
América del Sur: Países como Brasil y México (las dos
economías más grandes) experimentan una desaceleración económica. En Argentina,
persisten desafíos macroeconómicos significativos que afectan negativamente el
promedio regional.
América Central y el Caribe: Esta subregión muestra
una mayor resiliencia y se proyecta que crezca por encima del promedio regional
(cerca del 3.2% en 2026). Esto se debe en parte a la recuperación continua del
turismo y a la estabilidad de las remesas desde Estados Unidos.
Para México, el pronóstico se mantiene sin cambios en 1.3%,
lo que lo coloca entre las economías con menor dinamismo en la región,
reflejando una desaceleración respecto a años previos y un entorno de menor
impulso interno y externo, tal cifra, de acuerdo con datos del Banco Mundial.