Los hiper mecenas

La banalidad de la letra, el secreto de ella y el cinismo de esconderse en ellas

Las ideas se vuelven famosas si encuentran mercado para su intercambio, entonces las letras sí tienen un sentido, si están en una libreta y no encuentran editor, estas ya son malas a pesar que el editor solo sea un experto en mercado y no en letras, las letras mejores son las viejas, las polvorientas, aunque estas no tengan nada que ver con un presente que nuevamente expongan un pasado inmediato de la lucha de los dueños de los medios de producción, contra campesinos y obreros.

Esa vieja lucha del tener y no tener, del poder y no poder, la cual en lugar de anillos de Giges, lo muestra en pantallas a todo color en donde la bonanza, el despilfarro, mediados por el sexo y las drogas es lo que desean y obtienen hasta saciarse y quedarse sin sentido en medio de un edificio de cristal reservado para perfiles similares.

Miras tus ropas desde la infancia, juventud, y observas que debes entrarle al juego que a los que no juegan les va mal, no hay artista que se corrompa y haga un retrato de algún monarca sexenal o de trienio, lo que le dará para difundir su nombre, su protección, aunque esta misma debe estar lejos del sistema y de los intereses del benefactor para no enfrentarlo.

 Al contrario, como un fenómeno se muestra como un sobreviviente al poder, a las debilidades comunes, aunque estas las practique en la obscuridad y en secreto, porque nadie debe ver qué haría lo mismo en los lugares de los políticos, porque este bufón de letras y frases, solo sirve para hacer un eco que creen sarcástico, pero es mas simple como el iletrado del grupo político.

El mundo no cambia, sólo algunos se esconden atrás de letras que no sienten suyas, ni hay identidad.

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